Intento de poesía, por VTacius

Desinterés de su parte

La vida me enseño que tus ojos eran negros,

para que yo tuviera que recordarlos con cada noche extensa y sin luna.

La vida me enseño que tus caderas aman a mis manos,

en cada furtivo abrazo que pude darte.

La vida me enseño que tus labios son flor virginal,

ese sabor de lo prohibido tanta veces por otro profanado.

La vida,

ese cúmulo fenomenológico que tanto apreciamos y al que le damos nombre propio.

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